Los sofistas eran una especie de maestros ambulantes que divulgaban sus enseñanzas así como a hablar en público, a los jóvenes aristócratas, frecuentemente a cambio de dinero.
Especialistas en el debate de ideas y preocupados por la definición del significado de palabras y conceptos, partían de una crítica de los valores tradicionales, como el bien, la justicia, la verdad, la ley, la belleza, etcétera.
Los sofistas empleaban un método basado en: La formación del individuo ha de abarcarlo todo e integrar todos los conocimientos,el conocimiento es un proceso que cambia y avanza con el tiempo, el conocimiento tiene un carácter relativo, ya que está fundamentado en la sensación y ésta nunca puede expresarse en juicios concretos, sino, a lo sumo, en las distintas opiniones de los hombres, la validez del conocimiento es dudosa
Pese a que no dejó escrito ningún texto, Sócrates (470-399 a.C.) es un personaje central en la cultura europea. Nació en Atenas, hijo de un escultor y de una comadrona. Seguramente recibió las enseñanzas de los sofistas en las plazas atenienses, en una época inestable marcada por la guerra del Peloponeso (431-403) y la dictadura de los Treinta Tiranos (404).
En el año 399, pese a que la democracia ya se había restaurado en Atenas (403), Sócrates fue acusado por tres ciudadanos de tres delitos:
No respetar a los dioses de la ciudad.
Introducir nuevos dioses.
Corromper a la juventud.
Fue condenado a muerte.
El obrar bien es el principio del placer y la felicidad, puesto que nadie obra a sabiendas contra su propio provecho. Esta ética que parte de la intimidad del hombre adquiere una dimensión colectiva al aceptar cada ser humano la verdad en la que se sustenta la comunidad a la que pertenece y que se manifiesta en las leyes. Ello explica el acatamiento, por parte de Sócrates, de la ley que le condena a muerte, pues es preferible «sufrir la injusticia que cometerla».
Espero que os haya servido de ayuda si no quedó algo claro.
Gracias por leerlo.
lunes, 20 de marzo de 2017
Durante esta evaluación, hemos estado profundizando en aquellos filósofos que solemos escuchar en las clases, pero sin llegar a saber nunca qué apoyaban. Hemos hablado de Sócrates, los sofistas, Epicuro, Séneca, Kant y del movimiento utilitarista.
Le dedicamos varias clases al tema de la felicidad, relacionándolo con alguna de las ideas de alguno de los filósofos, consiguiendo reflexionar y preguntarnos qué es lo que realmente queremos y qué es aquello que nos hace sentir bien o nos ayuda a ser felices. Para ello, fue necesario cuestionarnos el concepto de «felicidad». Según Sócrates, no existe felicidad sin virtud; la virtud es la condición necesaria y suficiente para la felicidad. Es decir, hay que reflexionar continuamente sobre aquello que hacemos, cosa imprescindible para alcanzar la felicidad.
Otro de los filósofos que habló de la felicidad fue Epicuro, que estableció que la felicidad se consigue a través del placer, apoyándose en tres elementos: los amigos, la libertad y la reflexión. El placer del que habló Epicuro no hacía referencia a los lujos ni a aquello relacionado con riquezas materiales, como el dinero; sino a todo aquello no material. Se habló también de la sociedad actual, en la que muchas personas buscan ese placer, esa felicidad, mediante actos con un trasfondo materialista, como comprar compulsivamente, pensando que así son felices. Pero para Epicuro, estas personas buscan la felicidad en un lugar equivocado, pensando que ese algo que tienen o hacen puede realmente ayudarles a ser felices cuando no.
Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla.
Epicuro
Uno de los puntos en los que coinciden Epicuro y Sócrates es que hay que reflexionar sobre nuestro entorno, sobre lo que queremos y hacemos, consiguiendo de esta manera la autonomía de la que nos habla Kant (alcanzar la mayoría de edad). Esto resalta aún más la importancia de reflexionar y pensar, construir nuestras opiniones y ser capaces y no tener miedo de cuestionar lo que nos dicen o de decir algo aunque sea contrario a la opinión mayoritaria.
¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mi concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior.
Mahatma Gandhi
No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.
Este trimestre ha sido uno en el que hemos pasado la mayor parte del tiempo conociendo a 6 filósofos y sus ideas; están Sócrates, los sofistas, Epicuro y Séneca en la edad antigua, y también están por otro lado Kant y el utilitarismo en la edad moderna.
Se puede ver a simple vista que se puede organizar en 3 grupos
Sócrates y los Sofistas, por una parte, buscaban el conocimiento de diferentes maneras, y hasta cierto punto se podían considerar enemigos por el conflicto que supone tener otra persona que habla de temas similares pero de distinto modo.
Epicuro y Séneca eran dos personas que buscaban el placer continuo y reflexionaban sobre emociones básicas, la felicidad y la ira respectivamente; pero como se puede prever con esos dos datos, Epicuro quería encontrar la felicidad por medio de una búsqueda del máximo placer posible mediante diferentes métodos, y Séneca quería eliminar lo que hace que la felicidad desaparezca, la ira, dando por hecho de que si no te enfadas nunca más, serás feliz de por sí.
Immanuel Kant y Jeremy Bentham eran dos filósofos que crearon dos movimientos contrariados a la hora de hacer decisiones; uno era el kantismo, por el cual se debe ejercer una decisión por medio de los valores morales, mientras que el utilitarismo, decía que había que decidir una decisión por medio del fin que este provocaba, intentando tener en cuenta a que cantidad de personas produciría feliz esa acción.
Una vez introducidos todos, empezaré hablando de Sócrates:
Sócrates es conocido a veces como el "inventor" de la ética, ya que intentó discutir y dialogar temas que nadie ante se había atrevido a discutir, como qué es la justicia, el deber o la ley. Hablando de la ley y Sócrates, éste mantenía una especie de religiosidad hacia la ley, y él mismo dice que lo que hay en una ley es algo justo, y esto lo demuestra cuando después de ser condenado a muerte por un juicio sin posibilidad de ganar por poner en cuestión "principios intocables" y por una acusación de corromper jóvenes, y tiene la posibilidad de escapar, pero no la toma ya que eso iría en contra de las leyes, y por lo tanto en contra de sus ideales.
Pero mientras que Sócrates vivía y recitaba aquello de "yo sólo se que no se nada", había una organización que era llamada Los Sofistas, que eran profesionales que cobraban por sus enseñanzas, y presumían por saber de todo en la civilización de la época. Como cualquier organización lucrativa, su meta era conseguir la mayor cantidad de dinero posible, y por ello ni siquiera se planteaban ir en contra de lo que se creía en el momento, o molestar e importunar a las personas, ya que su objetivo era conseguir el mayor número de adeptos y conseguir fama, por lo cual no podían intentar la búsqueda de la verdad, y por ello introducen el relativismo y el discurso doble, donde no tienes por qué estar de acuerdo con lo que tienes que debatir, y da igual si odias tu lado del debate.
Estoy prácticamente de acuerdo con Sócrates, ya que una de las cosas en las que más confrontaban, el nivel de conocimiento que pensaban que tenían, Sócrates decía que no sabía nada, y es casi obvio decir que estoy de acuerdo con eso, no solo por el hecho de que hay nuevos descubrimientos cada día y que no se puede dejar de cuestionar la ciencia, ya que mañana puede haber un hecho que demuestre que otros son falsos; sino que además es imposible decir que sabes todo. Poniendo como medida de conocimiento internet, que generosamente puede llegar a ser un cuarto de la información global; ABC news realizó una investigación en la que se descubrió que para imprimir internet, harían falta 136.000.000.000 páginas A4, y solo wikipedia 4.723.991 páginas. Creo que nadie en su propio juicio puede decir que sabe toda esa información en la actualidad. Pero como estaban en la edad antigua había mucha menos información, se puede decir que se sabía menos, pero también está que la información no es la única forma de conocimiento, también está la experiencia, y nadie puede decir que lo ha vivido todo.
Otro de los puntos es la forma que tenían de aprender, Sócrates no dudaba en ponerlo todo en duda, incluso lo que se cree que es divino, porque como dije antes, todo es cuestionable, y la mejor manera de aprender es dialogando, preguntando y debatiendo con gente, tal y como hacía Sócrates. Sin embargo, los sofistas al creer que lo sabían todo tampoco podían tener ese tipo de debates, ya que para ellos no tenía sentido debatir ni preguntar, ya que si no lo sabían ellos no lo sabía nadie, y a parte, por la presión social no podían cuestionar temas como las divinidades.
Pero en lo que difiero con Sócrates es en esa especie de religiosidad que tiene hacia las leyes, que aunque sean injustas, se niega a decir que lo son ya que una ley es una definición de justicia, pero eso no tiene sentido ya que las leyes las hacen los hombres, y sería como decir que los hombres son perfectos.
"La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia"
Sócrates
Ahora iremos con Séneca.
Séneca era un filósofo español también de la época antigua, se le encomendó el tutelaje del joven emperador Nerón, y al observar la ira que tenía en su interior y el futuro que le esperaba a roma, emprendió un camino por el que buscaba la felicidad por medio de eliminar la ira, y también dando un mensaje de tolerancia, dando por hecho que, por defecto, conseguiría dicha felicidad. Para ello usó diferentes métodos, y el más conocido es el de tener pocas esperanzas en que algo salga bien, para luego llevarte una menor decepción cuando esto salga mal. Éste método es utilizado muy popular mente, y hasta gente que no conocía de Séneca usaba este método. Opino que es una de las mejores negar la ira, ya que sin duda es efectiva, pero si piensas en todo de manera negativa, al final tendrás una visión negativa sobre el mundo, y eso afectará negativamente sobre tu carácter (Perdón por el abuso de la palabra negativa), haciéndote cambiar de actitud, y a nadie le gusta estar con una persona deprimida y pesimista.
"La ira; un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte"
Séneca
Y el otro de este par es Epicuro
Epicuro realizó un movimiento llamado epicureísmo, por el cual se encontraba la felicidad por 3 bases:
- Los amigos
Los amigos son una fuente de felicidad continua, independientemente de la situación o lugar en el que estés, y el mismo Epicuro decía que en vez de pensar qué ibas a desayunar, debías pensar con quién ibas a desayunar.
- La libertad
La libertad no solo en el sentido de libre elección de lo que quieras, ya que si no puedes tener pensamiento propio no puedes tener felicidad, sino también en el sentido de no creer en el destino ni en dioses, en que tú puedes decidir adonde llevar tu vida, en que puedes ir hacia donde quieras sin que nadie pueda oponerse siempre que eso te haga feliz.
-La reflexión
Esta es obvia. Como puedes estar feliz si no te esfuerzas por comprender lo que te rodea. Esa felicidad es la felicidad de la ignorancia, y no es la que Epicuro buscaba, ésta era una mucho más profunda, y se necesita la reflexión ya que si no reflexionas no puedes considerarte si quiera un hombre con libre pensamiento.
También creía en que la felicidad la traían los objetos materiales hasta cierta medida, y esta es hasta lo que necesitas. El deseo no es malo, pero el deseo mayor e insaciable si lo es.
En éste también estoy de acuerdo con la mayoría, y creo que todas son importantes. No tengo mucho que decir, este es el filósofo con el que más empatizo de los que hemos dado, concuerdo en todo.
"Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo"
Epicuro
Y por último Kant
Kant era un filósofo que llevó a cabo un movimiento llamado Kantismo, en el cual se debe juzgar una decisión según los valores morales que entran en juego, y que el sistema corregirá estos solo. Pero al ver que había gente buena que no tenía recompensa y malvados que no recibían castigo, vio que algo faltaba en su teoría, y esto es la existencia de dios. Para poder creer en un mundo justo, según Kant, había que creer en que dios castigaría a los malvados y premiaría a los buenos, y así poder realizar tus decisiones morales sin preocuparte de lo que pueda pasar, ya que dios siempre los castigará.
Su rival ideológico era Jeremy Bentham, que creó el utilitarismo, y en este se utiliza como base no el medio por el que realizas la acción, como Kant, sino la finalidad de la acción, como medio de medida la que aporte mayor felicidad a un mayor número de personas. Claro, esto da en algunas ocasiones el tema que recitó Maquiavelo: "El fin justifica los medios".
Por último, hay que hacer una breve mención al filósofo alemán Max Weber. Éste decía que son dos ideologías solo hipotéticas, y que nunca se daría un caso puro, y para él no era un problema de blanco o negro, sino de grande o pequeño, según a qué se le dé mayor importancia.
A pesar de que sean temas de difícil reflexión y decisión es bastante simple a la hora de explicarlo. Yo diría que estoy en la posición de que se debería respetar a ambas, ya que si nos da igual los principios no somos nada como personas, pero también si nos da igual lo que hace nuestra acción eso se consideraría egoísta. Pero yo creo que la postura grande debería ser el utilitarismo, ya que siento que puede llevar a casos muy desastrosos el solo pensar en lo que es bueno según tus principios.
Pondré el ejemplo mas tonto que se me ha ocurrido: Unos mafiosos llegan a tu casa, y te dicen "¿Eres Alejandro?, hemos venido a matarle. Y tú por ser kantista y usar el principio de no mentir te mueres. Imaginemos que eso pasa a gran escala, como si fuera un régimen global todo lo que hagas, como diría Kant. Esos mafiosos te ofrecen o matar a una persona o que bombardeen tu pueblo, y por salvar la vida a un inocente mueren muchos más.
Pero el utilitarismo es mucho más difícil de conseguir, porque aunque tú creas que una determinada acción va a tener un fin específico, al final resulta en otro incluso peor. El kantismo es el lado seguro, ya que siempre que sepas tus principios, vas a obrar bien, mientras que el utilitarismo puede dar resultados inesperados, pero aun así me inclino más por el utilitarismo.
"Obra siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio a una legislación universal"
Kant
"La mayor felicidad del mayor número es el fundamento de la moral y la legislación"
Jeremy Bentham
En líneas generales, al finar, si te fijas, todos los filósofos tienen como objetivo obrar bien y buscar la felicidad, ya sea por la obtención de conocimiento para así poder entender lo que estás haciendo, por la búsqueda de algo que te haga disfrutar más de la vida, o por la búsqueda de métodos o arquetipos de hacer el bien.
Terminando, quiero decir que este trimestre me ha gustado más que el anterior, creo que ha sido bueno conocer más sobre gente que ha dado su vida ha la reflexión y ver esos resultados, y todas las opiniones respetables de cada persona de la que se puede hablar, siempre que tengan una opinión propia y no tengan miedo de decir lo que piensan.
María Jesús Álava Reyes, en su libro "Las 3 Claves de la Felicidad" estas claves:
Perdonarnos y dejar de sentirnos culpables, querernos bien y coger las riendas de nuestra propia vida. Es preciso enfrentarse a ella sin miedos, siendo dueños de nuestras emociones, aceptando que podemos equivocarnos y aprender de las experiencias difíciles sin perder la autoestima. Nos reconciliamos con nosotros y los demás.
En cuanto a su definición hay tantas como personas en el mundo y aún así la 'Felicidad' continúa siendo uno de los conceptos más inaprensibles para la mente humana. Aprender a perdonarnos podría ser el primer paso hacia ella y las técnicas para conseguirlo las piezas que encuentran una a una su lugar en el rompecabezas de cada día.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua incluye en el término 'felicidad' tres acepciones para el castellano: "estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien"; "satisfacción, gusto, contento" (como ejemplo cita 'Las felicidades del mundo') y "suerte feliz" ('Viajar con felicidad').
Según explica María Jesús Álava, psicóloga y autora de 'Las tres claves de la felicidad' (Esfera de los Libros, 2014), la mayoría de personas sabe reconocer la felicidad cuando la siente y apunta a la satisfacción con lo hecho, la coherencia entre pensamientos y actuaciones y ver felices a los seres queridos como principales pilares de esta felicidad del día a día. Para la autora la felicidad es, en sus propias palabra, 'sentir el abrazo amigo de la vida'.
Con motivo del Día Mundial de la Felicidad, la autora ha presentado su libro y los resultados de un estudio realizado por su centro de atención psicológica en el que se relaciona felicidad y la capacidad para perdonarse a uno mismo. Entre los resultados destaca que los españoles identifican que para lograr la felicidad "quererse a uno mismo" es lo más importante pero valoran más "sentirse queridos por los demás" que "tener el control sobre sus vidas".
En cuanto a las mujeres, son ellas las que ponen más el acento en "quererse a sí mismas" y los hombres consideran más importante "sentirse queridos por los demás". En términos generales los hombres puntúan por encima de las mujeres en felicidad entre otras cosas señala Álava Reyes "porque nos exigimos demasiado como mujeres aunque somos también más capaces de hacer frente a las adversidades".
Otras clasificaciones sitúan a los empresarios y autónomos como los grupos profesionales donde hay un mayor nivel de felicidad y los que menos dicen sentirla son estudiantes y desempleados.
Como recomendaciones de partida, la autora apunta que los primeros pasos en el camino hacia una mayor felicidad son "perdonarnos bien, algo que depende exclusivamente de uno mismo; querernos mejor, algo a lo que no nos enseñaron a lo largo de nuestra educación, lo que se refleja en lo duros que somos al juzgarnos; y en tercer lugar coger las riendas de nuestra vida porque si no lo hacemos otros lo harán y terminaremos siendo víctimas de sus manipulaciones".
1. Perdónate bien, sobre todo en lo que se refiere al pasado, ya que muchas personas no son conscientes de que las debilidades que sienten tienen su origen en los años anteriores. Detrás de toda equivocación hay una posibilidad de redención.
2. Asumir nuestro presente y no sentirnos culpables de todos los males que aquejan a los seres queridos. Los padres tienen una gran influencia sobre la felicidad de sus hijos pero no son determinantes.
3. Ser nuestros mejores amigos, perdonarnos los fallos y aprender a querernos y valorar nuestros esfuerzos más allá de los éxitos y confiar siempre en nuestra capacidad de recuperación.
4. Llenar nuestra 'hucha de la felicidad' cada día valorando todo lo positivo que existe en nuestras vidas y los pequeños placeres cotidianos. Disfrutar de las acciones más sencillas como ver, respirar o sonreir.
5. Ser conscientes de que poseemos todos los ingredientes para ser felices y que los pensamientos provocan las emociones y que somos capaces de gestionarlos en positivo. Para ello tenemos que aprender a perdonarnos y felicitarnos cuando acertamos.
6. Liberarnos con el perdón porque esto nos permitirá liberarnos de la culpa y evitar que nuestras debilidades se conviertan en la fortaleza de quienes intentan manipularnos.
7. La generosidad es un camino hacia la felicidad y son las personas más generosas las que dicen sentirse más felices.
8. Aprender a utilizar el perdón en las relaciones de pareja y practicar la evitación del enfado que finalmente nos hace más vulnerables y manipulables.
9. No dejar de luchar cuando nos sintamos vencidos. No hay que perder la esperanza porque el ser humano es muy flexible.
10. Pactar siempre que se pueda pero nunca ceder en lo esencial.
Espero que os ayude.
Gracias por leerlo.
domingo, 19 de marzo de 2017
SANTIAGO MÉNDEZ:
REFLEXIÓN ALGUNOS DE LOS PRINCIPALES FILÓSOFOS Y SUS IDEAS
Este trimestre hemos
estudiado a varios filósofos y sus ideas. En Democracia de la Antigua Grecia,
Sócrates y los Sofistas, que reflexionaron sobre la virtud, la verdad, la
justicia y las leyes. Respecto a la búsqueda de la felicidad, a Epicuro y el
Estoicismo de Séneca. Por último, hemos visto las teorías éticas de Kant y del
Utilitarismo.
En primer lugar, hablaré
de Sócrates, “el padre de la ética”, y los Sofistas, que vivieron en la
democracia griega (s. V a. C.).
Sócrates era un filósofo
ateniense que se dedicaba a dialogar y preguntar a la gente mediante la
mayéutica, reflexionando sobre la sabiduría y la verdad, la justicia y la ley,
la virtud y la conciencia. Lo acusaron por corruptor de jóvenes porque pensaban
que solo incordiaba, y fue condenado a muerte, pero lo aceptó, muriendo como un
mártir. “El padre de la ética” pensaba que la sabiduría era el conocimiento de
las verdades absolutas por la inducción, “llegando a la esencia” de los valores
(creía en valores universales). Utilizaba la mayéutica para llegar (“dar a
luz”) a la verdad del interior. Defendía la justicia de las leyes, sagradas, su
aceptación y su valor en la conciencia, ya que buscan el bien general. Además
pensaba que la virtud era la perfección del espíritu (saber equivale a ser
bueno, y no hay malos sino ignorantes). Así, defendía la democracia y la
justicia de la ley, la mayéutica y verdades o valores absolutos en el interior
de las personas.
Por otro lado, los
Sofistas de Atenas eran sabios normalmente extranjeros que vendían su
sabiduría. Partiendo del conflicto entre leyes naturales y leyes de las Polis,
defendían el Relativismo y la virtud como éxito social o político. Piensan que
hay cosas justas por naturaleza o justas por ley, y que las leyes vienen del
acuerdo entre ciudadanos, por lo que “El hombre es la medida de todas las cosas”.
La virtud para ellos era la habilidad para convencer (erótica del poder) y
practicaban el discurso doble.
Sócrates creía en valores
y verdades universales y los Sofistas creían que todo dependía del lugar,
sociedad, etc. Además Sócrates criticaba a los Sofistas por no usar el saber
para el bien común, y pensaba que no se debía vender ni convencer. Sin embargo,
ambos comprendían el valor de la Democracia.
Estoy más de acuerdo con
Sócrates que con los Sofistas, aunque no completamente. Pienso que el saber
tiene que usarse para el bien común y no para aprovecharse de la gente. También
creo en el “Saber = ser bueno”, y en el valor de la Democracia. Sin embargo, no
aceptaría de forma absoluta leyes en contra de mis pensamientos; si fuese
Sócrates, no habría aceptado mi condena. Además, hay leyes que pueden no buscar
el bien común, por ejemplo leyes capitalistas que favorezcan a los ricos, o
leyes que no respeten a minorías. Por último, no creo que hay valores relativos
que dependen del contexto en el que uno se encuentro.
Epicuro y Séneca
reflexionaron sobre la búsqueda de la felicidad y una vida más placentera,
pensando sobre cómo el deseo y la “necesidad” pueden alejarnos de ella.
Epicuro pensaba que la felicidad
era el placer. Por tanto, defendía una forma de vida basada en la búsqueda del
placer placer, pero con prudencia, alejándose de aquellos que puedan producir algún dolor. Hablaba de la “matemática
del placer”, intentando conseguir el máximo placer y el mínimo dolor. Además
pensaba que una vez cubiertas las necesidades básicas, no se necesitaba más
dinero ni más posesiones para ser feliz, casi ocurría lo contrario, los ricos a
menudo no estaban satisfechos con lo que tenían. Así, hay que estar contento
con lo que se tiene y no desear cosas que no se necesitan. Yo estoy muy de acuerdo
con estas ideas de Epicuro.
Según Epicuro una vida
feliz tenía que tener 3 componentes principales, con las necesidades básicas
cubiertas: estar con tus amigos, ser libre y reflexionar sobre ella. Además,
defendía el justo medio (todo en exceso es malo). Epicuro se oponía a la
riqueza, al consumismo y a la publicidad, siendo un adelantado en su tiempo.
Séneca fue un filósofo y
político en la Antigua Roma (en la decadencia de la república, con una sociedad
antiética), consejero de Nerón por un tiempo, que creó el Estoicismo. Séneca
creía que la ira de las personas estaba provocada por el incumplimiento de sus
deseos, y pensaba que la gente tenía aspiraciones muy elevadas, por lo que ese
sentimiento era muy común. El Estoicismo defiende tener esperanzas menores y
aceptar la realidad. Séneca creía que había que disminuir la ira teniendo
esperanzas más pequeñas y realistas, y que había que prepararse para las cosas
malas que podían ocurrir en la vida, ya sea por azar o por lo que no se puede
cambiar. Por eso, defendía una especie de pesimismo, realismo o reflexión de la
vida cotidiana para no enfadarse por lo que ocurre a tu alrededor. Séneca fue
condenado a muerte por traición, probablemente injustamente, cuando Nerón
asesinó a su compañera. Según la leyenda, le enviaron guardias para comunicarle
su condena, y Séneca lo aceptó y se suicidó cortándose las venas. Muchos creen
que lo hizo para evitar ser torturado.
Estoy bastante de acuerdo
con las ideas de Epicuro, pero no coincido con todas las ideas de Séneca. Creo
que hay que aceptar lo que no se puede
cambiar y evitar la excesiva ira, pero no creo que se deba renunciar a los
deseos para ello. El estoicismo es algo exagerado para mí. La ira bien controlada
puede ser un empujón para conseguir el éxito después del fracaso. Además el
inconformismo es una herramienta muy importante para cambiar el sistema de la
sociedad; ya lo ha sido a lo largo de la historia en las revoluciones. Las
ideas de Séneca estaban más destinadas a una sociedad en decadencia que solo
perseguía el interés personal, y el pensador creía que Roma estaba destinada a
derrumbarse moralmente por esto. No obstante, yo no creo que se deba aplicar de
forma total en la actualidad, ni renunciar a la lucha por el bien.
Por último, hablaré de
las teorías éticas de Kant y del Utilitarismo.
Kant establece el
Imperativo categórico, una norma moral “vacía” que consiste en que si una
acción es buena podría considerarse una ley universal, y si es mala, si la
hiciese todo el mundo el mundo en el que se viviría no sería deseable. Por
ejemplo: decir la verdad está bien, porque desearía vivir en un mundo en el que
todo el mundo dijese la verdad. Mentir está mal, porque no me gusta que me
mientan. Es muy parecido a hacer lo que te gustaría que los demás hiciesen.
1.«Obra solo según una
máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal».
2.«Obra de tal modo que
trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro,
siempre como un fin y nunca solamente como un medio».
3.«Obra como si por
medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal
de los fines».
Además, la bondad de una acción está determinada por
la intención y el principio moral que la haya provocado. Por tanto, hacer algo
bueno para evitar las consecuencias es malo. Kant creía en valores universales
y creía que el fin no justificaba los medios. Asimismo, Kant reflexionó sobre
la Razón, marcando el inicio de la filosofía contemporánea. Formuló 3
postulados de la Razón:
-La libertad: el hombre es libre y tiene conciencia, por lo que puede elegir
sus acciones y puede actuar bien o mal. Sin libertad, no habría moral.
-La inmortalidad del alma: después de la muerte el alma sigue existiendo.
-La existencia de Dios: si en este mundo no se recibe un premio o un
castigo, debe de existir Dios para hacer justicia después de la muerte.
Pienso que Kant fue un hito en la historia de la
filosofía, pero no estoy de acuerdo con sus ideas totalmente. El Imperativo
categórico es una buena norma universal, pero creo que no siempre funciona.
Creo que es una ley utópica, porque para que funcione, tendría que utilizarla
todo el mundo con los mismos principios. Cuando hay una confrontación de
principios e intereses no es efectivo: si un ladrón entra en la casa de un rico
y le pregunta por la combinación de la caja fuerte, este no va a decir: “decir
la verdad siempre está bien, te la abriré con mucho gusto”. También se podría
considerar que no es perfecto cuando se hace algo “malo” con un buen fin: una
mentira piadosa, emplear la violencia para defenderse…
Estoy de acuerdo con los 3 postulados, aunque no del
todo con el último. Pienso que la Razón tiene que ser más importante que la
orden de Dios para la ética. También creo que la ética no debe centrarse en
premios y castigos, sino en la búsqueda del bien común. Por tanto, creo que no
es estrictamente necesario, aunque esto no quiere decir que no crea en la
existencia de Dios.
En último lugar, hablaré del Utilitarismo, de John
Stuart Mill. El Utilitarismo establece que algo está bien o mal de acuerdo con
sus consecuencias: el fin a veces justifica los medios. Pretende la mejora del
mundo considerando bueno aquello que beneficia al mayor número de personas.
Max Weber fue un filósofo alemán que trató la
confrontación entre Kant y el Utilitarismo, la ética de convicción y la ética
de responsabilidad. Habla de un problema de máximos y mínimos, y de la
importancia de la reflexión y, a la vez, principios y consecuencias.
Yo, personalmente, me sitúo en el lado de Weber. Creo
que el fin no justifica los medios, pero siempre hay que pensar en las
consecuencias de los actos para hacer el bien. Pienso que hay que tener un
mínimo de principios y actuar teniendo en cuenta las consecuencias para hacer
mayor bien, por tanto, me decanto un poco más por el Utilitarismo que por el
Kantismo.
Homer: You know, we could get out of
these stupid things if you
just tell the judge you're a
bad mother. And you don't
even have to say,
"bad." It could be,
"negligent," or,
"unfit," or,
"drugged-up" ...
Marge: I just can't do that,
Homer. It's a matter of principle,
and I need you to support me
in this. [Homer and Marge
look at each other]
Homer: You're right. It's time to stand up to that firm-breasted
judge.
-- Uh, not that I noticed, or anything, "The Parent Rap"
% Before they can do that, though, Homer and Marge have to shed the
% stocks. Homer and Marge try to use
Ned's table saw to break the
% lock. Ned hears the noise and
comes down to the garage, holding a
% candle for light. He startles Homer
and causes him to shave a
% lopsided curl into Marge's hair.
Ned: You're using my table saw to
violate a court order?
Homer: Well, we tried all those other
tools. [gestures to a pile
of broken tools]
Ned: Gee, I always like to help
you, Homer, but I don't want to
be an accessory to some sort
of shady doings. And it does
raise a whole host of ethical
questions ...
[Homer uses the flame from
Ned's candle to open the
Esto son 2 escenas de los Simpsons, del episodio 2 de
la temporada 13: “The Parent Rap” “Tú al correccional y yo a la cárcel”.
Hay una sutil referencia humorística de un dilema
moral con una confrontación entre una imposición jurídica posiblemente injusta
y los principios, o la ayuda o bien de otras personas en la segunda.
¿Utilitarismo o Kantismo? ¿Respeto total a la ley (Sócrates) o a los
pensamientos? ¿Justicia o interés personal?
Los seres humanos tomamos decisiones constantemente. En realidad, nuestra efímera existencia se reduce a eso. Puede sonar sentencioso o poco motivador ver nuestra vida limitada a decidir constantemente, pero es así. Hemos de elegir continuamente, ya sea el sabor del helado que estamos a punto de saborear como la respuesta que vamos a dar a nuestro interlocutor. Toda acción que realizamos es resultado de haber tomado una decisión anteriormente, tanto si el impulso nervioso llega al cerebro en menos de un segundo y flexionamos el tronco para sentarnos como si tras mucho tiempo de reflexión, tomamos una decisión de esas que se hacen pocas veces en la vida y que con casi total seguridad nos marcarán para siempre. Vivimos porque tomamos decisiones, y tomamos decisiones porque vivimos. Esto nos permite reaccionar a lo que vemos e interactuar con nuestro entorno. Por lo tanto, la decisión es el preámbulo a la actuación. Las preguntas que son naturales hacerse una vez que somos conscientes de esto es: ¿cómo puedo decidir qué manera de actuar es la mejor para mí y los que me rodean? ¿Cómo actúo y qué persigo con ello?
Aunque no hemos hablado de estas cuestiones de manera directa durante este trimestre, quiero creer que estas preguntas me van a permitir, basándome en la convicción de que todo está interconectado (a pesar de que a veces las relaciones sean mucho más sutiles de lo que podríamos imaginar) unir todas las corrientes de pensamiento o filósofos que hemos estudiado a lo largo de esta evaluación para proporcionar una respuesta más o menos decente a estos planteamientos. O quién sabe, quizá acabe generando más preguntas, cosa que, en contra de la creencia mayoritaria, opino que a veces es incluso mejor que obtener una respuesta.
Las preguntas que no podemos contestar son las que más nos enseñan. Nos enseñan a pensar. Si le das a alguien una respuesta, lo único que obtiene es cierta información. Pero si le das una pregunta, él buscará sus propias respuestas.
El temor de un hombre sabio, Patrick Rothfuss
En primer lugar estudiamos a Sócrates y los sofistas. Ambos convivieron en el siglo IV a.C. y tenían visiones opuestas del mundo. Su forma de ver la vida, el sentido de la misma y su concepto de virtud eran totalmente diferentes. Por un lado, los sofistas, que defendían sobre todo el carácter relativista con el lema "el hombre es la medida de todas las cosas" y que actuaban de acuerdo a aquello que querían conseguir. Para ellos, la virtud era la habilidad para persuadir y por consiguiente, el alcance del éxito político y social.
En contraposición, Sócrates pretendía enseñar a pensar mediante la mayéutica, es decir, haciendo preguntas que a priori parecen no poder ser respondidas. El objetivo del método socrático es crear mentes que cuestionen lo que ven y que discutan, que pregunten, en definitiva, que piensen, siempre en constante búsqueda de la verdad. Para ello, Sócrates empezaba por reconocer su propia ignorancia para así poder asimilar siempre nuevos conocimientos y cambiar su forma de pensar, ya que, al fin y al cabo, lo que conocemos es limitado, mientras que lo que ignoramos, potencialmente infinito. La virtud es la perfección del espíritu, los derechos y deberes de la conciencia por encima de los establecidos por los hombres. No obstante, para Sócrates, las leyes eran la manifestación divina de la justicia, y murió por el respeto a estas a pesar de haber sido injustamente acusado de corromper a los jóvenes. Nunca se puede afirmar nada con total certeza, pero podríamos decir que Sócrates es uno de los más grandes filósofos y que se le continuará reconociendo en el futuro, siendo unos de los primeros que tomó la filosofía como uno de los pilares de la existencia del ser humano.
Una vida que no ha sido examinada no merece ser vivida.
Sócrates
Esta idea de la reflexión y el análisis interno como una de las claves para vivir nos lleva hasta otro gran filósofo de la Antigüedad, Epícuro. En este caso, las principales enseñanzas que nos deja tienen que ver con cómo conseguir una vida feliz. Según Epícuro, hacen falta tres cosas: tener amigos y disfrutar de ellos a menudo, tener libertad y reflexionar sobre la propia vida, siendo conscientes de que el sentido de la misma es alcanzar la felicidad. Para Epícuro, felicidad es sinónimo de placer. Con nuestra mentalidad de siglo XXI y nuestro concepto de placer ampliamente usurpado por la publicidad y el consumismo, esta idea puede resultarnos rara e incluso hacernos sentir culpables si nos vemos reflejados en ella. Realmente, esto no viene de hace dos siglos ni de la explosión del capitalismo, sino que Epícuro, ya en el siglo IV a. C. alertaba de que las personas buscaban la felicidad en el sitio equivocado, entregándose a los placeres efímeros y materiales, acabando aún más insatisfechas puesto que no eran conscientes de qué era lo que realmente debían buscar si querían ser felices, exactamente igual que sucede en la actualidad.
Otro filósofo posterior, Séneca, se fijó también en esto. Observaba a las personas ricas, que eran las que podían permitirse esos placeres que supuestamente les conducían a una vida feliz, y se dio cuenta de que, ante el menor hecho que sucediese que escapase a su control, ante la menor contrariedad, se ponían más furiosos que ninguna otra persona. Reflexionando sobre esto, Séneca pensó que los más pudientes, al tener todo bajo su control y vivir en una gran burbuja de confort, no eran capaces de soportar el más mínimo pinchazo que dejase pasar algo de aire del exterior. Así, llegó a la conclusión
de que para ser capaces de afrontar la vida y las posibles adversidades que esta pueda depararnos, debemos tener bajas expectativas y adoptar una visión pesimista, pero sin dejar que esto domine nuestro carácter, sino solamente como una herramienta para poder sobrellevar los obstáculos. Séneca instaba a estar preparados tanto para lo bueno como para lo malo y así poder conseguir el dominio de las pasiones que perturbaban la vida y que abandonaban la razón y la virtud. Esta concepción se conoce como estoicismo y Séneca fue uno de sus mayores representantes.
Hemos visto a dos filósofos que proponen maneras de alcanzar la felicidad cambiando nuestra manera de pensar y de entender lo que nos rodea, Séneca y Epícuro, y también a Sócrates, que nos insta a pensar críticamente mediante la búsqueda de la verdad. Nos ofrecen maneras diferentes de actuar para alcanzar una vida plena y feliz, pero, ¿en basé a qué criterios podemos decidir cómo actuar en situaciones concretas? Dos corrientes filosóficas que surgen en torno al siglo XVIII que tratan de responder a esto: el kantismo y el utilitarismo.
El kantismo recibe su nombre de su creador y máximo representante, Inmanuel Kant, y se basa en actuar en base a principios por convicción, anteponiendo estos al resultado y posibles consecuencias de la acción que se va a realizar. Kant crea también el concepto de imperativo categórico, una especie de guía para actuar. Consiste en imaginar que nuestra conducta frente a una situación determinada fuera adoptada por todas las demás personas y en función de esto decidir si estamos obrando bien o mal. En cambio, el utilitarismo consiste en actuar pensando en el resultado y las consecuencias de la acción, de manera que esta suponga el mayor bien posible para el mayor número de personas. Esto supone que existe un "margen de fallo" puesto que las consecuencias de un determinado acto nunca pueden preverse de manera infalible. A partir de estos dos planteamientos se pueden abordar montones de dilemas morales. No obstante, en mi opinión ninguna de las dos corrientes debe ser seguida de forma exclusiva, sino que dependiendo de la situación y del contexto deberemos tener en cuenta las dos, es decir, rechazar los extremos y adoptar la también famosa idea de "aurea mediocritas". Teniendo en cuenta esto, en líneas generales, sin ningún contexto ni situación específica, yo me decanto algo más por el kantismo que por el utilitarismo, ya que creo que los principios y las convicciones definen a una persona y que a la hora de actuar es mejor guiarse por lo directamente moral que por lo pragmático. Además, como ya he mencionado, actuar pensando en que el resultado de la acción suponga el mayor bien posible puede volverse en nuestra contra debido a que las consecuencias que desencadena una acción no se pueden predecir.
En conclusión, las preguntas que seguimos haciéndonos los seres humanos sobre cómo actuar, en base a qué y qué perseguir con ello han sido planteadas por millones de personas antes que nosotros a lo largo de la Historia y algunos de ellos han intentado dar una respuesta a partir de su experiencia y sus conocimientos adquiridos. Es interesante conocer esas respuestas y sopesar las de las personas que nos rodean para poder aprender a vivir. Pero, como he dicho al principio, quizá lo más importante sea hacernos preguntas a partir de todo ello, ya que las preguntas son las que nos enseñan a pensar.
Un acto no es, como creen los jóvenes, lo mismo que
una piedra que levantas del suelo y arrojas lejos, que da en el blanco o yerra, y nada
más. Cuando levantas la piedra, la tierra se aligera y la mano que la sostiene es más
pesada. Cuando la arrojas, influye en los circuitos de los astros, y allí donde golpea o
cae, el universo cambia. De un acto cualquiera depende el Equilibrio del todo. Los
vientos y los mares, los poderes del agua y de la tierra y de la luz: todo cuanto ellos
hacen, y todo cuanto las plantas y las bestias hacen, bien hecho está, y es para bien.
Todos actúan dentro del Equilibrio. Desde el huracán y el mugido de la ballena hasta la
caída de una hoja seca y el vuelo del moscardón, todo cuanto ellos hacen es parte del
Equilibrio del todo. Pero nosotros, los que tenemos poder sobre el mundo y sobre otros
hombres, nosotros hemos de aprender a hacer lo que la hoja y la ballena y el viento
hacen por naturaleza. Hemos de aprender a mantener el Equilibrio. Somos inteligentes,
y no hemos de actuar en la ignorancia. Somos capaces de elegir, y no hemos de actuar
sin responsabilidad. ¿Quién soy yo, aunque pueda hacerlo, para castigar y recompensar,
para jugar con los destinos de los hombres?
A lo
largo de la Historia han vivido personas que se han dedicado a la reflexión
sobre la sabiduría, el pensamiento y comportamiento del ser humano: los
filósofos. Dentro de la filosofía se incluye la ética, que estudia y reflexiona
sobre, en términos generales, el bien y el mal en el comportamiento humano. No
ha de confundirse con la moral o conjunto de principios, valores y normas que
rigen nuestro comportamiento sin necesidad de reflexión o estudio previo.
En
este trimestre hemos estudiado a diversos filósofos: Sócrates, los sofistas,
Epicuro, Séneca y Kant. También hemos estudiado el utilitarismo. Algunos
de ellos trataron directamente la ética: Sócrates (llamado "el padre de la
ética"), Kant y los utilitaristas. Por otra parte Epicuro y Séneca desarrollaron
conductas para perseguir la felicidad.
En
primer lugar hablaré sobre Sócrates y los sofistas, que convivieron en la misma
sociedad y el mismo momento histórico y tenían ideas contrarias.
Los
sofistas eran una comunidad de maestros y políticos relativistas que vivían en
Grecia. Criticaban las costumbres, la religión y las instituciones e introducen
en la sociedad el relativismo, enseñando el discurso doble (que sabe tratar
ambas posturas: a favor y en contra). Sus principal idea es la de Protágoras:
"El hombre es la medida de todas las cosas" (Homo-mensura), de manera
que el bien y el mal son pactos entre ciudadanos, y no existe la verdad
absoluta sino que cambia en el tiempo, el espacio y de un individuo a otro.
Para ellos la virtud era el éxito político o social mediante la persuasión del
pueblo mediante la oratoria, en otras palabras, eran populistas.
Por
el contrario, Sócrates era un filósofo ateniense que se dedicaba a discutir y
preguntar mediante la mayéutica sobre valores y principios morales para llegar
a la esencia de aquello por lo que discutía. Eso resultaba muy molesto para
muchos ciudadanos y por ello Sócrates fue condenado a muerte por corromper a
los jóvenes e introducir nuevos dioses. Sócrates, que aceptaba las leyes y las
instituciones, murió como mártir aceptando su condena. Sus principales ideas
eran la existencia de la sabiduría absoluta y eterna (no relativa), la
divinidad de las leyes como manifestaciones de la justicia, el valor de las
leyes como búsqueda del bien común, el principio moral de obedecer siempre las
leyes, la virtud como "perfección del espíritu hasta el máximo",
enseñanza por mayéutica (un tipo de método deductivo basado en preguntas) y la
democracia como ideal asumido.
Sócrates
criticaba a los sofistas porque ponían sus habilidades y el saber al servicio
del poder en lugar del bien común, en lo cual estoy de acuerdo con Sócrates.
Sin embargo no estoy de acuerdo con ninguno en su opinión sobre el bien y el
mal. El bien y el mal tienen unos mínimos comunes esenciales pero también es
relativo al momento, la sociedad y el individuo.
Más
tarde hemos tratado en clase a Epicuro. Epicuro era un filósofo griego que
trató el tema de la felicidad. Defendió una doctrina que buscaba el placer y,
por consiguiente, la felicidad. Ya en su época era un anticonsumista y
establecía que los placeres materiales y carnales eran efímeros y con ellos no
se garantizaba la felicidad, sino con los placeres espirituales. Para él, los
requisitos para ser feliz eran tres: amigos, libertad y tiempo para la
reflexión. Pero no solo bastaba tener amigos, sino vivir con ellos y estar con
ellos a diario, para así disfrutar con ellos de la conversación y vivir sin
celos ni conflictos. Para él la libertad no solo era tener voluntad propia y
responsabilidad sino tener autonomía e independencia de otros.
Para
mí, las ideas de Epicuro son acertadas. Esas tres cosas son el resumen de una
vida de bienestar. Para mí, la más importante de ellas y la que más nos hace
falta en nuestra sociedad es la libertad.
Actualmente
se acepta la libertad como la capacidad de la conciencia para pensar y obrar de
acuerdo a la propia voluntad de la persona, pero para mí la libertad va mucho
más allá y aún no somos libres. La libertad plena es un ideal inalcanzable. “No: yo tengo presente la única libertad
digna de ese nombre, la libertad que consiste en el pleno desarrollo de todos
los poderes materiales, intelectuales y morales latentes en cada hombre; una
libertad que no reconoce más restricciones que las trazadas por las leyes de
nuestra propia naturaleza, lo cual equivale a decir que no hay restricción
alguna porque esas leyes no nos son impuestas por ningún legislador exterior
situado sobre nosotros o entre nosotros.”Cap.: Libertad e igualdad, Escritos de Filosofía Política II, Mijaíl
Bakunin. Vivimos en una sociedad capitalista liderada por el beneficio
propio de cada individuo y una "igualdad de oportunidades" que nos
oprime de diversas formas. No nos damos cuenta de que las empresas y las
personas prestigiadas de la sociedad trabajan por beneficio propio y no se
preocupan por nosotros. De esta forma los propietarios de empresas,
explotadores, sacan el máximo beneficio de sus trabajadores sin preocuparse por
el beneficio de los demás. Para mí, el juego capitalista de los explotadores se
trata de "desplumar al ganso de forma tal que se obtenga la mayor cantidad
de plumas con el menor ruido" (como dijo J. B. Colbert sobre los
impuestos). A su vez, los privilegiados tratan de conservar sus poderes
mediante la manipulación del pensamiento de la sociedad: bombardeos de publicidad,
censura, educación inaccesible a todos, "quema de brujas"
(ridiculización de anticapitalistas)... También se usa la represión para el
mismo fin, que se ha usado a lo largo de la Historia en muchas ocasiones:
Sócrates fue condenado por sus ideas, Jesucristo (que defendía ideas
antimaterialistas y de igualdad que se oponían al gobierno imperialista romano)
fue crucificado, Rosa Luxemburgo fue asesinada por sus ideas políticas...
Además, la sociedad es bastante marginal y hay mucho odio que lleva a la discriminación
de ciertas personas por su nacionalidad, sus ideas políticas, su físico, sus
gustos... Esta discriminación se ve aumentada por los estereotipos
publicitarios y otros estereotipos: la nación es más que las naciones
extranjeras (esto lleva a la xenofobia), la mujer deportista tiene menos
prestigio social que el hombre deportista (lo que lleva a las diferencias de
género)... De todas estas formas la minoría consigue quitar libertades y
voluntad a la mayoría, oprimiéndola. Esos son los principales motivos por los
que no hay libertad en la actualidad.
Además,
la incultura hace que la voluntad del individuo se vea mermada, ya que el
individuo tiene menos opciones entre las que elegir. Lo ideal sería que el
individuo eligiese sus acciones buscando el bien común y teniendo la mayor y
más variada información posible. La incultura se produce en la sociedad actual
principalmente por la falta de espíritu crítico. Las personas no juzgan todas
las opiniones con imparcialidad, negando unas y aceptando otras por principio.
Esto se ve agravado por el adoctrinamiento religioso (ya a los niños pequeños
se le enseña religión sin que estos tengan la suficiente conciencia para
distinguir entre la verdad y la mentira, el bien y el mal...) y el
adoctrinamiento político. Digo adoctrinamiento, que no influencia. La
influencia es imprescindible para el hombre, que no puede vivir sin una
sociedad y sin estar influenciado por su entorno. Sin embargo, existen métodos
para favorecer la voluntad y conciencia del individuo sin adoctrinarlo. Una
buena educación que sea imparcial y esté basada en hechos, que enseñe a los
niños el espíritu crítico, la libertad de pensamiento y expresión, opiniones
distintas, los Derechos Humanos, etc. daría lugar a personas libres y que
buscan el bien común. Como dijo Víctor Hugo: “La libertad comienza allí donde
acaba la ignorancia”.
Según
Kant los principales obstáculos que se encuentra el ser humano para poder ser
libre es el de dejarse guiar por otros, abandonando la autonomía propia de cada
hombre, por “pereza y cobardía” creando, así, un estado de tutelaje con
respecto a los demás. Continúa el ser humano en esta situación por su
incapacidad. Solo le haría falta para escapar la libertad, no obedecer sino
razonar.
Por otra parte, se establece que la libertad
de una persona acaba donde empieza la de otra, la libertad colectiva limita la
individual... Esto justifica el valor de las leyes, que limitan las libertades
individuales para favorecer el bien común. Las leyes establecen lo que está
bien y lo que está mal para que los ciudadanos lo sepan y actúen de acuerdo a
ella. La ley va de la mano con la justicia. Para mí la mejor definición de
justicia es la que da John Rawls, que establece la justicia como equidad. Para
él, para que se cumpla la justicia se ha de cumplir que:
• Cada
persona debe tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades
básicas compatible con un esquema similar de libertades para otros, es decir,
todas las personas deben tener derecho a unas libertades y cumplir unas obligaciones
para que estas libertades no entren en conflicto con las libertades de los
demás.
• Las
desigualdades sociales y económicas deben resolverse de modo que resulten en el
mayor beneficio de los miembros menos aventajados de la sociedad y de modo que los
cargos y puestos deben estar abiertos para todos bajo condiciones de igualdad
de oportunidades.
No obstante, en la actualidad la justicia es darle
al delincuente el castigo que se merece y a la víctima la ayuda que necesita.
Esa justicia, para mí, está incompleta. En mi opinión, en una sociedad utópica
no habría condenas, puesto que todas las personas aceptarían la libertad
individual y colectiva y actuarían por bien común. Buscarían en la libertad de
los demás su propia libertad y buscarían en el bien de los demás su propio
bien, mirando más allá del bien propio, el de su familia, el de su clan y el de
su nación; mirando en el bien de la Humanidad. La justicia se manifestaría en
la igualdad de derechos y en el trabajo para contrarrestar las desigualdades
sociales y económicas. Si alguien intentase trabajar por beneficio propio a
costa de los demás vería un fracaso, puesto que cualquier persona se negaría a
someterse a él. Si surgiese el más mínimo brote de esclavitud la sociedad
odiaría al que somete al esclavo y este pararía porque le faltaría aceptación
social y fracasaría.
En esta sociedad utópica habría libertad e
igualdad y las leyes no serían establecidas sino implícitas en la misma
sociedad.
Aunque se establezca que la libertad
individual es limitada por la libertad colectiva, no creo que sea realmente
así. Esa libertad de la que se habla no es la libertad plena. “La libertad del
individuo es incrementada y no limitada por la libertad de otros”, Míjail
Bakunin. La libertad de cada uno tiende al infinito cuando esa libertad es
confirmada por el absoluto consenso de la sociedad, formada por personas de
conciencia y actitud libre que gozan de igualdad social. Esta sociedad es, la
utopía libertaria anterior.
Dicho todo esto, basándome en las ideas de
Bakunin resumo que la libertad es un ideal que busca el máximo desarrollo de
los poderes materiales, intelectuales y morales de cada persona sobre uno mismo
y de las demás personas sobre sí mismas, que busca independencia de la voluntad
de cada individuo respecto a la voluntad de otros, así como el bien común y la
igualdad para retroalimentarse.
Para conseguir la libertad se me ocurren
varios métodos:
-Justicia: mediante la justicia de John Rawls se favorece la
libertad ya que impide la opresión, obligando moralmente a respetarse las
libertades de los demás, aunque yo lo vería más como favorecer las libertades
de los demás para incrementar la de todos. También se favorece la libertad
mediante la igualdad conseguida al beneficiar al desfavorecido socialmente.
-Educación
imparcial: mediante una buena
educación se conseguiría que las personas buscasen el bien común, que critiquen
las ideas que no compartan sin ofender al prójimo ni tener miedo a lo que
piensen los demás y que respeten nuestras diferencias, eliminando así la
discriminación y el miedo a ser diferente. Con estos tres objetivos de la
educación se favorecería la libertad.
-Inconformismo, rechazo a la opresión. Con la inconformidad de
pensamiento y obra hacia la opresión se elimina este grave problema. No importa
quién sea el opresor ni el oprimido, no se debe oprimir a nadie bajo ningún
concepto porque no favorece el bien común ni la felicidad común.
Después de Epicuro estudiamos a Séneca, el
máximo representante del estoicismo. El estoicismo se basa en aceptar lo que
nos pasa en la vida y privarse de deseos y posesiones materiales para así vivir
más tranquilos y felices.
En clase nos centramos en sus ideas sobre la
ira. El consejo que nos da Séneca es aceptar las cosas que nos pasan y aceptar
que nos van a pasar cosas frustrantes para así no preocuparse tanto por ellas y
ser más feliz, sin tener tanta ira. Para hacer eso Séneca nos recomendaba ser
más pesimistas, que no es no tener aspiraciones ni sueños sino pensar que
todo va a salir mal para que el fracaso no nos haga menos felices.
Séneca nos ofrece una forma de permanecer
tranquilos, nos pase lo que nos pase. Séneca realizó un estudio relacionado con
la ira a partir de las personas que le rodeaban. Se fijó en que la gente cuando
era rica, tendía a ser más furiosa. La esperanza de los ricos era demasiado
elevada y absurda, por tanto cuando las esperanzas se rompen, irrumpe la ira
como consecuencia de la frustración.
Séneca creía que todos nos cabreamos ante diversas
situaciones, menos o más. Así, Séneca dice que todos podemos beneficiarnos si
tenemos esperanzas más pequeñas.
Yo estoy de acuerdo con Séneca en que la
frustración es mala pero creo que si perseguimos realmente un sueño y confiamos
en nosotros mismos, podemos cumplirlo. Si queremos algo, debemos luchar por
ello, puesto que si no lo hacemos es imposible conseguirlo. Si aparece el
fracaso, aparecerá algo de rabia pero creo que tenemos que estar preparados
para el fracaso y si lo estamos, esa rabia no causará tanto mal. Si perseguimos
alguna meta y tenemos buena actitud, esa rabia será como una aguja que te
pincha en el culo mientras corres hacia esa meta, te obligará a correr más
rápido. La propia naturaleza del hombre ante los objetivos implica la rabia
ante el fracaso, es el empujón que necesita el hombre para esforzarse al
máximo. Sin embargo, es verdad que cuando la ira es muy grande o no se controla
bien, o cuando nos preocupamos demasiado por el resultado, caemos en la
desdicha. Resumiendo, la vida es como un deporte, hay que confiar en la
victoria y perseguirla, pero hay que estar preparado para la derrota.
Por eso creo que el estoicismo es algo
exagerado. Creo que tanto realismo nos aleja de confiar en grandes objetivos
que nos permitan cambiar el mundo y buscar el máximo bien posible de la
Humanidad. Lo mejor es confiar en grandes metas pero estar preparado para
grandes fracasos. En resumen “Hay que
conformarse con las cosas que no se pueden cambiar, hay que tener valor para
intentar cambiar las que sí se pueden cambiar y hay que tener sabiduría para
distinguir unas de otras”.
Por último tratamos el tema de kantismo y
utilitarismo.
Kant era un filósofo de la ilustración que
defendía que el fin no justifica los medios y que la bondad de una acción
depende de la intención (principio moral que se ha utilizado). Su ética es
formal ya que no establece qué hacer sino cómo actuar.
Su principal idea era el imperativo
categórico: “Obra de manera que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre
como principio de legislación universal” “Obra de tal modo que uses la
Humanidad tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin,
y nunca como un medio”. Dicho de otra manera, que antes de hacer algo te
imagines que eso que haces fuese un principio que siguiesen todas las personas,
y a partir de esa idea decidas lo que hacer. Si te gustase ese mundo en el que
todas las personas actuasen como tú, lo haces; si no, no lo haces.
Para dar sentido a todas sus ideas estableció
los postulados de la Razón, que son 3: La libertad humana, la inmortalidad del
alma y la existencia de Dios.
Por el contrario, el utilitarismo establece
que una acción es mejor que otra si sus consecuencias aportan más felicidad a
un número mayor de personas. De esta forma, el fin justifica los medios.
Yo pienso que tanto una persona que solo se
rija por principios como una persona que solo tenga en cuenta las consecuencias
de sus actos cometerán muchos fallos en dilemas morales. Creo que unos
principios mínimos para establecer cómo hay que actuar son necesarios, así como
es necesario tener en cuenta las consecuencias de los actos. También, en mi
opinión, es necesario establecer una escala de principios y de consecuencias en
la que se refleje cuáles son más importantes y cuáles menos. Por ejemplo, es
mejor no matar que no mentir, y es mejor salvar a un niño que salvar a un
anciano. Sin embargo, yo le doy más importancia a las consecuencias que a los
principios y me decanto más por el utilitarismo que por el kantismo. Pienso que
si se pudiesen conocer todas las consecuencias de los actos el utilitarismo
sería perfecto. Sin embargo eso es imposible, y por eso se han de tener unos
principios mínimos para actuar bien. El utilitarismo implica riesgo, puesto que
un fallo en el razonamiento puede hacer que se haga un acto malo, pero creo que
ese riesgo es necesario para poder tomar la mejor decisión. Si el utilitarismo
falla, es que el razonamiento no fue acertado. Por eso creo que las
consecuencias de los actos son más importantes que los principios.
A pesar de todo eso creo que Kant marcó un
antes y un después en la política y en la ética, y que todos deberíamos
aprender de él. Su ideal de las leyes es muy interesante, ya que dice que las
leyes no son impuestas por ningún legislador externo sino por cada individuo de
la sociedad en conjunto, que las quiere para todos y, por tanto, las cumple.
En conclusión, los filósofos han sido muy
importantes para la Humanidad porque han enseñado formas de pensamiento y de
actuación muy diversas que han marcado el pensamiento de muchas personas. Los
filósofos, en su constante afán por buscar la verdad, nos enseñan cosas muy
importantes. Además la variedad de puntos de vista y el esfuerzo que pone cada
filósofo en sus reflexiones nos permite tener más conocimientos, más variados y
mejores. Por eso es recomendable estudiar a los filósofos más importantes, para
aprender lo esencial para el comportamiento y el pensamiento.